Voluntariado Social

El Voluntariado Social está ligado a la participación comunitaria, enriqueciendo a toda la sociedad, potenciando y haciendo realidad los valores de la solidaridad y el compromiso social.

Hace más de una década que se han venido impulsando acciones, tanto desde las áreas gubernamentales como desde las organizaciones de la sociedad civil, para fomentar, organizar y facilitar la acción voluntaria.

En este sentido en Argentina la ley 25.855 y su decreto reglamentario 750/10 ha jerarquizado las acciones voluntarias realizadas con anterioridad, dando prioridad a deberes y derechos de las personas voluntarias  y de las organizaciones que desean trabajar bajo dicha figura legal.

“Hoy día el Voluntariado ha superado las viejas concepciones que lo asimilaban con la beneficencia o con lo puramente asistencial, de manera que en la actualidad surge con fuerza, concebido como una forma legítima y libremente asumida por los ciudadanos y las ciudadanas, de participación en los asuntos que les afectan”. [1]

En este sentido, uno de los fenómenos que se ha puesto de manifiesto en los últimos años, es la crisis que afecta a las formas tradicionales de participación y su desplazamiento hacia aquellas otras que, como el voluntariado, permiten a los individuos un contacto directo con la realidad que pretenden transformar.

El voluntariado surge de la sociedad y evoluciona con ella; no persigue protagonismo, pero lo alcanza a medida que se consolida como respuesta social a los problemas que la propia sociedad conoce y se siente capaz de abordar. Supone, en consecuencia, un claro ejercicio de ciudadanía y de participación que adquiere su máximo significado desde los conceptos de solidaridad y justicia en cuanto expresión de dos de los valores más elevados de la condición humana.

La ciudadanía implica la identificación del individuo como sujeto de derechos entre los que se encuentra primariamente el derecho a asumir libremente sus compromisos; por ello mismo, el voluntariado aparece, en primer lugar, como un compromiso libremente asumido que se manifiesta en la voluntad de cooperar.

“La acción voluntaria debe surgir desde una desición y compromiso personal y libre de colaborar en la consecución del bien común”. [2]

OBJETIVO GENERAL:

El objetivo general que persigue este proyecto es el de sensibilizar y concientizar a la sociedad en general sobre la importancia de colaborar en acciones de voluntariado como instrumento para impulsar sociedades más justas y solidarias, y sobre el papel fundamental de las ONG en la articulación de estas acciones.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  1. Promover la participación de los/as ciudadanos/as en acciones que difundan el voluntariado.
  2. Respetar la reglamentación vigente para el ingreso de voluntarios/as  a la Fundación.
  3. Establecer pautas institucionales para el ingreso de voluntarios/as a Casa Ludovica.
  4. Establecer espacios permanentes de difusión, capacitación y guía del voluntario/a dentro de la Casa.
  5. Poner en marcha el programa de voluntariado social dentro de la Casa, en forma plena a fin de crear una auténtica cultura del voluntario.

ACTIVIDADES

El Voluntariado Social dentro de la Casa asumirá tareas de mantenimiento de la vida cotidiana de la misma. Todas las tareas domésticas pueden ser apoyadas desde esta figura, ya que como toda institución que brinda servicios a terceros durante las 24 horas del día, las tareas habituales de mantenimiento y convivencia son esenciales para el funcionamiento del proyecto institucional.

Distribución de tareas según habilidades del Voluntario:

  1. Recepción general  de la Casa
  2. Jardinería y decoración
  3. Colaboración en el mantenimiento de las habitaciones junto con las madres
  4. Acompañamiento  de los usuarios de la Casa en los horarios de almuerzo y cena
  5. Acompañamiento de las madres al lavadero
  6. Colaboración en planchado.
  7. Formación y mantenimiento de ropero social.
  8. Participación en paseos de los pacientes y sus madres.
  9. Acompañamiento de los pacientes y las madres en el Hospital.

EVALUACIÓN

Resulta imprescindible crear mecanismos de coordinación precisos con vistas a garantizar la adecuada participación y colaboración entre las distintas instancias de trabajo en la Casa y el Voluntariado. Dicha coordinación permitirá la óptima utilización de todos los recursos, humanos y materiales, disponibles.

Como todo programa social, requiere de una instancia de evaluación transversal al propio proceso, el cual será instrumentado por el Trabajador Social de la Casa, donde se registrarán potencialidades y limitaciones en el desarrollo de las tareas que se les asigne a los Voluntarios.

Dicho proceso de evaluación es continuo y está basado en las formas de desarrollo de las actividades diarias y el impacto en la persona del Voluntario.

La otra dimensión evaluativa es de tipo vertical y mantiene una relación directa con los objetivos generales de la Fundación y la Casa, en particular. Para ello se instrumentarán tres momentos de evaluación del programa en curso. El primero, al inicio de la experiencia lo que incluye el proceso de selección de los Voluntarios. El segundo momento de evaluación se marca a los seis meses de implementación y el tercer momento al finalizar la experiencia, que para todos los Voluntarios será pautado en un año calendario, con posibilidad de renovación previa promoción del coordinador del programa.

Con estas medidas se pretende crear mecanismos de control necesarios para que la experiencia resulte eficaz, utilizando la evaluación como recurso para potenciar el programa.


[1] Curso Cooperación Social y Voluntariado: El Voluntariado Social: del 18 al 22 de septiembre / Dirección General de Acción Social, del Menor y de la Familia del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales de España , Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI).- La Antigua Guatemala: CIF/AECI, 2000. -16 Docs.

[2] idem

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